sábado, 31 de diciembre de 2011

Madrugada del último viernes del 2011


La sorpresa, por mi corta experiencia, la defino como todo aquello que simplemente no te esperabas. Y así me sorprendí esta madrugada. No me esperaba llegar al final de la bahía a sentarme en las rocas del rompeolas, porque justo había tomado la firme decisión de no convertir al 31 de diciembre en una fecha especial; al menos no para este último día del 2011. Esta decisión porque me harta un poco que por estas fechas todos son felices, y ello se puede notar en los rostros de cada uno. Me resulta empalagoso y casi que diabético tener que ver lo gestos que resaltan en grados de mayor a menor estupidez. Si, estoy resentida y envidiosa. No poseo la noble capacidad de alegrarme por el prójimo; Ya no soy cristiana. ¡Nunca mas!

El caso fue que, hoy quise cambiar de idea referente al 31 porque, desafortunadamente, eso que me dijeron de "solo los tontos no cambian de idea" me afectó de tal manera que me sentí la soberana del imperio de los tarados. A eso se le suma que detesto el hecho de no poder mandar al diablo a todos sin tener que sentirme mal despues. Es como una especie de conducta aprendida de un manual de buenos modales: Salude al llegar y al llamar; pregunte cómo ha estado, si trabaja pregunte cómo le ha ido, si vive con la familia pregunte cómo está la misma.... Blah blah blah. Desafortunadamente me quedó grabado y lo que trato ahora es de poder deshacerme de todas y cada una de esas imposiciones. Lo negativo es que se me cruzan las emociones... como hoy, que acepté entonces la invitación familiar para ir a merodear un rato por las calles de Santa Harta

Pero allí estaba ya... Recordé primero cuando tenía 17 años y solía acostarme sobre esas mismas rocas para ver el atardecer consumirse detrás del islote; también para dormir, para leer, para memorizar, para inmortalizar e incluso para olvidar lo que, valga la redundancia, no debe ser recordado. También recordé algunos viejos pretendientes que intentaron en vano  recortar las distancias que existen entre nuestros labios,   mientras, un tanto decepcionados, decían que me convertía en la chica de mirada mas triste cuando me sentaba frente al mar.

Y allí estaba hoy a las 12:30 de la madrugada de un 31 de Diciembre, en un rompeolas un poco mas moderno en comparación al de hace 3 años; como siempre terminé escuchando las conversaciones de parejas aledañas que se embriagan y coquetean a la lejanía de una ciudad; a la distancia de aquellas miradas que señalan, ajenos a cualquier forma posible de reconocimiento social. Es una buena estrategia esa de meterse en lugares lejanos y oscuros cuando se quiere desaparecer de la vista de todos. Es esconderse para llorar donde nadie te vea, o como en el caso de estos personajes, para coquetear con la/el chic@ mas desagradable porque no tienes otra opción, porque estas con una necesidad de llegar dentro de otro sexo que ni masticandote un huevo perderás las ansias y las ganas de cogerte como perro a cualquiera en celo... Qué lástima que le tengo miedo a la oscuridad. Qué bueno que mis hormonas ya no están funcionando. Tengo esencia de actuar furtivamente, pero pocas ganas de materializar mis actos. Son cosas de los que tenemos 20.

Esta madrugada fue ya el principio de un día que desencadena en el fin de un año... y ciertamente, reconocer rostros cercanos y familiares en estas gentes en celo, no es precisamente lo que me esperaba, aunque ellos muy seguramente mucho menos que yo. Y vaya, que curioso ha sido esto. Finalizando ese "mucho menos que yo" he tenido un Deja Vú...


Salut por las verdades y por las interpretaciones de los hechos, no cuando te las mastican al oído, sino cuando  se te presentan en escenarios sin buscarlos.

Fin del 2011
Bienvenido seas 2012

domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad

Hace unos días me dijeron "Solo los tontos no cambian de opinión" Pensé: Diablos, entonces soy una tonta bastante segura de lo que piensa. Pero esto es grosero y arrogante admitirlo. Cállate mejor.

Ayer 24 de diciembre no me despegué de la cama en ningún momento. Durante todo el día no cepillé mis dientes, no me bañé, no me saqué las legañas y para el terror de todos, tampoco usé desodorante. No olía precisamente a margaritas o jazmines del bosque, pero estaba en lo que yo considero: Mi esencia. Así que tan solo estuve echada como una vaca navideña que espera ser llevada al matadero mientras pacientemente escucha música y ve películas en cama. Una vaca apestosa, delgada y simpática. Tal cual.

Cuando llegó la noche, un grupo conmovedor llegó con la firme intención de "animarme" a salir.
"No te amargués, no te encerrés, no estés triste"
-Que no estoy triste ni amargada pelados, tan solo tengo ganas de ver películas encerrada en mi habitación el 24 de diciembre. ¿Es tan difícil de entender?
"No seas así nana, vamos, bañate pues, cambiate, cepillate los dientes, y peinate el cabello que lo tenés bastante largo"


Entonces abrí el cajón de la mesa de noche, tomé las tijeras y ¡zaz! Una cola de caballo salió volando por mi habitación.

-¡Gente! Noticia de ultimo minuto: ¡Ya tengo el cabello corto y uds. una excusa menos! Ahora, ¿Podéis largaros? Tengo una película esperando, y eso es de muy mala educación.


Todos salieron mientras el sonido de un insulto fue atrapado por mis cinco sentidos. Miré el reloj: 11:25 pm. Esta navidad es una mierda.  Vaya, que profundo pensamiento. Me puse en pie, caminé en círculos y di un par de vueltas a la cabeza. Ciorán odiaba a las personas, pero le gustaba reirse y sabía que para eso las necesitaba. Eso fue porque no conoció el internet y las películas Online... Pobre.
Me acerqué al espejo y no vi un reflejo familiar.
¿Quién eres?
Una chica tonta, grosera, díscola, ahora de cabello corto y muy segura de lo que piensa. PFFFFF.... Gran cosa.

Regresé a la cama, colgué los audífonos a mis orejas y continué la película sin prestar mucha atención a esta. Hoy es un día como cualquier otro. Que sea algo especial para el resto, no significa que lo tiene que ser para mi, y justo ahí me dormí.

Pdt: ¡Feliz navidad a todos!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un día cualquiera luego de no se cuento tiempo, cierto chico aparece con la firme intención de proponerle matrimonio. Su boca pronuncia con certeza absoluta "C á s a t e-c o n m i g o"  Y el realmente cree estar seguro de ello. Pero ella nota cierta cosa inexplicable que no le termina de cuadrar. No sabe si es su gesto al mirar o sus arqueadas cejas pobladas alzadas a manera de arrogancia, sus largas pestañas negras en conjunto al marrón de sus ojos castaños semi-preciosos, o su larga lista de antecedentes de terrorismo sentimental que poco o nada contribuyen a la firme propuesta. Solo sabe que lo conoce y que algo le genera inseguridad. El puede transmitírselo casi que magnéticamente... y ella, por supuesto, lo puede sentir.

Entonces ella se decepciona. Le basta un segundo para comprenderlo todo. El simplemente tiene esa edad en que los humanos se paniquean por temor a terminar definitivamente  solos; Por temor a no lograr conseguir a otra persona que tolere sus malos hábitos y demás secretos que demoran años en revelarse durante la relación de pareja. El lo sabe porque lo aprendió de sus anteriores experiencias y la consecuencia decanta en aferrarse a la ultima persona que dejaron escapar: Ella.

Ella se decepciona aún mas. Realmente lo quiere, lo anhela y lo desea como no pudo desear a otro; Aunque ella no crea en la religión, le importa un comino ponerse un vestido de novia y asumir el papel de esposa que tan solo ha sido establecido como una tradición social idealizada; un ideal que no va con ella, pero que dispuesta está a deshonrar sus principios si eso lo llena a el; ella quiere tener hijos de el. Ella lo sueña y lo añora. Pero sabe que el ya no es para ella, porque ella nunca fue como el; ella no escribe, ella no es literata, ella no toca el piano, ella no pinta, ella no sabe de matemáticas, de pinturas famosas, ni de ingeniería... Ella no sabe una mierda. Ella maldice a sus padres por no haberla formado con inclinaciones artísticas; ella razona en otro segundo y sabe que no es culpa de ellos; el arte no se improvisa, eso va en la vena, o simplemente no va y por las de ella solo corre sangre A positivo. Entonces llega al punto en que no puede decepcionarse mas.

Ella escribe esto mientras se toma su tercera cerveza y posteriormente, decide irse a dormir.

sábado, 17 de diciembre de 2011

¿Te había dicho que no hay nada mas delicioso que estar ebrio a los 20 años?
Que ya la época de la depresión culminó. Que ahora con la música todo se hace mas llevadero. Que ahora escribo ebria las mayores estupideces que nunca sobria se me ocurrirían. Que tengo una colección de estas. Que el camino se hace a veces corto y a veces largo; que no aparece un lobo feroz para devorarme en el camino. Que la ventana me canta en el oido por las noches y no me deja dormir; que me asusta. Que me sigue dando terror dormir sola, que no logro tranquilizarme en la oscuridad. Que las ideas son solo ideas; que los sueños son mas que ideas, pero que últimamente se transformaron a pesadillas; que los espejos tienen un nuevo significado; que el reflejo me desconcierta, que la sonrisas de los rostros parecen fingidas cuando no son correspondidas; que las canciones me hacen tan triste, pero en otras ocasiones no logran  tan siquiera rozarme con sus dedos invisibles ni mucho menos descubrirme. Y que se tiene una extraña sensación a ratos, de esas que te indican que la película pronto acabará.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Yesterday

Ayer al medio día, Toby me despertó lamiéndome la cara con un apestoso olor a pollo guisado en su hocico. Así que me levanté de mi nido, medio tendí las ramas y recogí alguna parte minúscula de mi desorden matutino. Almorcé mas tarde que de costumbre y acaricié la incipiente barba de toby premiandole su constante jadeo que tanto me entretiene. Me bañé, cambié, cepillé mis dientes y mi capul y me vestí pensando en como me sentía; y era tan blanco y tan marrón...

Salí de casa para asistir a un pequeño taller de escritura en la Universidad que, abandoné a la mitad del programa. Luego tomé un café y me dirigí a la presentación oficial de algunos documentales de Cine y Audiovisuales premiados especialmente. Allí conocí un Héroe llamado Nachoman, a un cantante hundido en la adicción y a muchos mototaxistas desmovilizados. Sentí ganas de embriagarme y así lo hice. Quise ver la luna, pero esta se escondió. Extrañé a Toby.

Ayer estando muy ebria estrellé una botella en uno de los anuncios que promociona a la cerveza Águila, gritando, ¡Sin igual y siempre igual! mientras el carro andaba a toda velocidad. Ayer logré convencer a un amigo de romper la ventana de tu casa, pero no lanzó la piedra con suficiente fuerza. Solo un fuerte golpe de vidrio seco nos obligó a salir corriendo acelerando el auto a las dos y algo de la madrugada de un barrio del que, en realidad no estaba muy segura si era el de tu casa.

Ayer perdí la lucidez y no sabia si seguía siendo de noche o ya era de madrugada, si seguía en el ayer o si ya estaba en el hoy: El cielo era tan oscuro e impredecible y las dos de la Noche/madrugada no colaboraban al intentar recobrar la lucidez.

Ayer perdí el equilibrio y caí de un costado  dando vueltas desde el techo de una camioneta en la que dormía, golpeandome dolorosamente la pierna izquierda con la punta del anden y raspandome la rodilla derecha con el asfalto. Mi cara al frente de la punta de un andén, mi cerebro intentando asimilar el posible dolor que ello habría causado. Justo allí  me dormí. Flashbacks de estar en brazos de alguien, luego de despertar en un coche para posteriormente volver a dormir.


Por fin abrí los ojos y ya estaba en casa; me percaté de que, al igual que ayer, hoy seguía sola y viva, pero ahora mi pantalón marrón estaba roto y cuando bajé las escaleras para buscar a toby, este no apareció.

martes, 8 de noviembre de 2011

Some-Day

Imaginarte, soñarte, idealizarte, parafrasearte...
Cientos de palabras que se caracterizan por la forma en que las conjugo para recordar-te.
No voy a decir que te extraño, pero puedo invitarte un café.
Sin embargo, con cualquiera de las dos caigo en la redundancia.
Suspiraré de frustración y me conformaré con tan solo observarte fumando un cigarro a unos cuantos metros delante, o detrás de mi, justo como hoy.

Bien lo decía Pizarnik:
Es tan lejos pedir, tan cerca saber que no hay

lunes, 12 de septiembre de 2011

Los pro y los contra de hacer dedo

No dejes que se vaya. Si se va no lo verás nunca más. Si se va hablará otros idiomas. Se cubrirá con ropas nuevas, Aprenderá distintas formas de placer. Descubrirá que era hermoso estar a  tu lado pero que no eras imprescindible para respirar.
No lo dejes ir. No puedes dejar que se vaya. Hazte un sitio dentro de sus pulmones. Asesínalo, pero no lo dejes ir.
Los que se van no vuelven, los que vuelven son siempre otros. Apunta directo a su corazón y dispárale toda la muerte. Tienes el derecho otorgado por el demente tribunal del amor. 
Asesínalo. Te absolveremos los que hemos amado alguna vez. Pero no lo dejes ir, porque cuando se deja partir a alguien, ya no se lo ve nunca más.

Marc, la sucia rata.

Jose Sbarra

sábado, 3 de septiembre de 2011

Erótico

Como en cada clase, ella estaba sentada en su puesto habitual: Bajo el ventilador de la izquierda, cercano a la ventana. No se por qué razón hoy tenía unas ansias incontrolables que se reflejaban a través de su lenguaje corporal: Cruzaba las piernas una y otra vez, recogía y soltaba su cabello, mordía sus uñas desmesuradamente o bien se reacomodaba en las sillas de alguna forma nueva; Al final solo se fijó en mascar y chupar la punta superior de su bolígrafo.

A dos puestos detrás de ella, eduardo la observaba con una mezcla de deseo y admiración y durante cada clase que le veía, se perdía en las largas piernas o en los ojos tristes de Mayra.

Pero, momento; ya no era admiración. Eduardo humedecía sus labios y empezaba a respirar de manera acelerada mientras observaba a Mayra chupar con ferocidad la punta de su bolígrafo. Sus ojos se dilataron y su exhalar se precipitaba ante cada pestañeo de esta. Una gota de sudor bajaba por su sien mientras su piel empezaba a tonarse rosada, a punto del color que causa el éxtasis instantáneo de un orgasmo. De repente Mayra se levanta y pide permiso para ir al baño; cruza a través del salón mientras trata de tapar su boca tímidamente: El lapicero se había dañado en la parte superior por los mordiscos de esta y ahora la tinta azul destilaba por sus dientes, lengua, labios y desembocaba chorreando en su barbilla. Eduardo la observó con tanto detenimiento y placer que su rostro reflejaba lo que su cabeza imaginaba: La tinta, el lapicero, Mayra, la boca de Mayra y el. Una eyaculación pedagógica.

Mientras tanto, yo del otro lado del charco agradecí al erotismo por existir en los tediosos momentos escolares.

¡Corre!

Escrito el miércoles, 21 de octubre de 2009 a las 22:53

Era domingo y salía del trabajo. Esta vez estaba en la kra 30. Era la tercera vez que me rotaban. El reloj advertía las 10:10 Pm. Salí con alexa por la entrada principal del centro comercial y le pregunté al celador dónde podía tomar mi ruta. Me dijo que habían dos opciones: La 30, avenida principal o la esquina de la 13. Pero con seria expresión me dijo que: "la 30 es mucho mas peligroso a esta hora." Don Saúl, que alivio es saber que ninguno es seguro. Gracias, nos vemos mañana.

Asi que ella y yo nos echamos a andar. Cuando íbamos por la 11, faltando dos calles para llegar a la esquina de la 13, observé a dos tipos con mala cara y pinta del otro lado de la acera que cruzaban en nuestra dirección. Nos siguieron por media cuadra hasta que nos subimos a una estación de transmilenio. Entonces los tipos frenaron y dieron media vuelta de regreso. Siguieron de largo y los perdimos de vista cuando cruzaron debajo de un puente.


-¡Diablos!, eso estuvo muy cerca Alexa.
Esta tenía los nervios de punta. Nos acercamos a otro señor dentro de la estación para preguntar nuevamente donde tomar mi ruta y que no fuera en dirección a la 13, donde por lo visto, estaba demasiado caliente a esa hora. Este viejo nos dijo que posiblemente ni siquiera hubiese ruta a esa hora y que era "muy pero muy peligroso" que andara por allí a esa hora.
-'¿Porqué no responden lo que se les pregunta?' Pensé. Viejo fastidioso y de mal agüero.

Le repetí la pregunta en un fingido tono de amabilidad y esta vez me dijo: 'cruzando ese parque sin iluminación llega a la 3o, pero el problema es que eso esta lleno de indigentes'

Me asomé desde la estación al parque y este señor, terco, testarudo y atrevido me reprochó:  'No debería si quiera pensar en meterse por ahí niña'



Miré el reloj. 10:20 pm.


-No se preocupe Don abuelo. Mi segundo nombre es Batman, le dije guiñándole un ojo.


Me volví con Alexa y le dije que me iba entonces por la 30, que no tenía otra opción. Probablemente esos tipos estarían rondando en la doce o la trece intentando cazar. Además que no me sirve la ruta del transmilenio. Me dijo que durmiera en su casa, que ella me prestaba ropa. Le dije que estaba a una hora de la mía y el trabajo a otros 40 min y debíamos estar a las 9:00 am en el almacén. Qué pereza despertarme madrugada Ale, mejor cuídame desde el puente, me podrás ver atravesando el parque hasta llegar a la 30.

Nos despedimos y bajé de la estación. Respiré hondo. Ahora solo estaba yo. No podía arriesgarla a ella también a que me acompañara a casa... Ale ale, si me pasa algo, ha sido un placer conocerte en estos dos días de trabajo que llevamos juntas, pensaba mientras caminaba. Llegué al parque que, efectivamente estaba sin iluminación y habitado por indigentes. Me volví hacía el puente y Alexa me observaba desde allí. Saqué de mi pecho un crucifijo sin valor religioso que me regalaron antes de viajar y entre susurros pedía a quién me lo obsequió: Por favor cuídame, cuídame, que nada me pase, por favor. Cuídame... Pero por dentro, muy dentro, una voz me reclamaba diciendome: Payasa dramática. Un crucifijo no te va a salvar...

Mi andar entorpeció, mis manos sudaban, mis piernas temblaban del frío, horrible y detestable frío capitalino. Miré nuevamente hacia el puente y ya los arboles me escondían de Alexa. En los alrededores algunos solo me observaban, otros se colocaban de pie y yo solo aceleraba mi paso. Veía la avenida lejana a pesar de llevar un paso de trote.


-¡Puto parque, te veías pequeño desde el puente!


Cuando por fin finalizó el sendero y llegué a la avenida principal 30, una chica paso a mi lado dirigíendose justo al lugar de donde yo venía. Sentí pena por ella. Yo acababa de advertir a los habitantes de victimas y esta estaba entrando como tal.


-Tonta, ojalá tengas suerte. Sino, ha sido un placer matarte indirectamente.

En la calle principal me hallé esperando una ruta que no aparecía; Era como una carretera fantasma: en silencio, abandonada. No había una sola persona en los alrededores. Todavía me faltaba el aire. Seguía asustada y escurridiza como un cachorro sin mamá. Crucé la carretera y me quedé en una esquina doble. De repente me volví al sentir a alguien detrás de mí y efectivamente, allí estaba un tipo a tan solo unos pocos metros. Lo reconocí al instante. Era uno de los que nos seguía cuando iba con Alexa. Retrocedí dispuesta a correr hacia el otro lado y para mi infortunio, allí estaba el otro. 


-Auch!


Me sentí cazada, como ardilla bajo una caja. Caí directo. Me puse en bandeja de plata.


-Tonta tonta tonta. Ha sido un placer Alexa; mamá, lamento haberme ido de casa, papá, si Dios  y su justicia divina existen, pronto nos veremos en el infierno. Hermanos... Mmm.. Olvídenlo. 

Dejé de pensar en lo estúpida que fui cuando bruscamente uno de los tipos me empujó y se puso sobre mi contra una pared, amenazando mi cuello con un exacto (o Bisturí para algunos).


Su aliento dijo:"¡El bolso mona!"


Algunas palabras que no sirvieron de nada pronuncié y mi vista se nublo por las lagrimas que no pude controlar. Cada   segundo que pasaba se convertía en una dificultad para respirar: Si por lo menos te calmaras e intentaras respirar bien; maldito ahogo, no es buen momento para que aparezcas. La universidad, no la terminé. Mis enemigos, malditos! bailarán sobre mi tumba! Que me quemen y rieguen las cenizas al mar! No! eso es muy novelesco! Que las usen como mezcla para la construcción de nuestra ultima casa, y que ese sea mi hogar.


Me desprendieron del morral; el otro sujeto que nunca pronunció palabra empezó a revisarlo.


-Qué decepción. Solo tengo las sobras del almuerzo y mucha basura guardada de los 3 últimos viajes. Seguramente me van a chuzar por no tener dinero.


Cuando el que estaba encima de mi volvió su cuello preguntando al otro que, qué había encontrado, el santo en el que no creo se me apareció y me iluminó. Empujé primero, ágilmente hacia atrás su mano que estaba amenazando mi cuello con la cuchilla y luego con todas mis fuerzas a él, que tropezando con un pequeño desnivel en el andén, se fue hacía atrás cayendo sobre el asfalto.


-¡Corre Hijoeputa, Corre ahora!
Momento en que sin dudarlo, corrí con los saltos más largos que jamás día en mi adolescencia, y que tripliqué al escuchar decir a grito del que cayó: "¡Agárrela pirobo!"
Podía escuchar los pasos del segundo correr tan cercanos y tan prontos de los míos que en un segundo, por instinto, sentí un disparo de energías por cada parte minúscula de mi cuerpo que me habría llevado a ganar alguna medalla de atletismo en un mundial olímpico.



Fueron algunas siete cuadras largas y desoladas las que corrí hasta llegar a una estación de gasolina bastante iluminada donde me frené detrás de un tipo, quien sin preguntarlo, supo de qué se trataba mi situación. No había señal de los otros dos.

La mano me dolía y la saqué subiéndola hasta mi pecho. Estaba empuñada guardando algo. La extendí y allí estaba el crucifijo que me había sacado del cuello, que el me había regalado. Me temblaba cual Parkinson crónico. Mis dedos estaban marcados por las puntas de la cruz que, sin darme cuenta había estado apretando con todas mis fuerzas desde el parque.

"Te debo una Cristian Casallas, una bien grande."

No se lo digas a nadie

Escrito el Sábado, 14 de noviembre de 2009 a las 1:38 am


Cuando llegué del colegio, Papá y Juan Carlos estaban en la carretera del frente de nuestra casa arreglando uno de los buses de transporte público que se había averiado. Después de almorzar, me senté frente a la TV y coloqué Cartoon Network para ver a Tom y Jerry en acción.


A eso de la 1:00 de la tarde entraron empapados de sudor, con los hombros rojos por el sol y con la ropa sucia de grasa, aceites y otros utensilios de mecánicos. Corrí a la cocina y saqué un poco de limonada; papá me alcanzó los vasos. Le serví y bebió. Luego se fue a bañar y yo llevé la jarra al comedor para servirle a Juan Carlos. Me preguntó por Tom y Jerry en un tono amistoso y yo le dije que eran amigos que a veces se odiaban. Luego me cargó y me hizo cosquillas, me dio muchas vueltas en el aire, me giraba y me ponía de cabeza una y otra vez. Yo solo reía y reía queriendo quedar siempre de cabeza para poder ver el mundo de esa forma.

“A dormir la siesta” Dijo Mamá saliendo de su alcoba.

Juan Carlos me bajó y se despidió despeinando mi cabellera y yo corrí a mi cuarto a dormir, no sin antes girarme para sacarle la lengua por enredarme el cabello y dejarme olorosa a mecánico.

Cuando Estaba en la cama acostada mirando al techo, pensaba que solo se debía dormir de noche; que quería ver a Tom y a Jerry pelear y que Juan Carlos me diera muchas vueltas y me dejara de cabeza por siempre. Realmente no quería dormir. Entonces alguien entró a mi alcoba a pasos de gato sigiloso, como el gato Tom cuando iba a cazar a Jerry el ratón. Se cerró la puerta en un sonido sordo que se consiguió forcejeando la manija de la misma. Brinqué del susto y alcé mis ojos para ver quién estaba allí. Era Juan Carlos. Se acercó y se sentó a mi lado, acarició mi cabello, y luego, me dio un beso en la boca que me raspó la piel por su grueso bigote y seguido de ello, entre susurros dijo: “No se lo digas a nadie”