jueves, 22 de diciembre de 2011

Un día cualquiera luego de no se cuento tiempo, cierto chico aparece con la firme intención de proponerle matrimonio. Su boca pronuncia con certeza absoluta "C á s a t e-c o n m i g o"  Y el realmente cree estar seguro de ello. Pero ella nota cierta cosa inexplicable que no le termina de cuadrar. No sabe si es su gesto al mirar o sus arqueadas cejas pobladas alzadas a manera de arrogancia, sus largas pestañas negras en conjunto al marrón de sus ojos castaños semi-preciosos, o su larga lista de antecedentes de terrorismo sentimental que poco o nada contribuyen a la firme propuesta. Solo sabe que lo conoce y que algo le genera inseguridad. El puede transmitírselo casi que magnéticamente... y ella, por supuesto, lo puede sentir.

Entonces ella se decepciona. Le basta un segundo para comprenderlo todo. El simplemente tiene esa edad en que los humanos se paniquean por temor a terminar definitivamente  solos; Por temor a no lograr conseguir a otra persona que tolere sus malos hábitos y demás secretos que demoran años en revelarse durante la relación de pareja. El lo sabe porque lo aprendió de sus anteriores experiencias y la consecuencia decanta en aferrarse a la ultima persona que dejaron escapar: Ella.

Ella se decepciona aún mas. Realmente lo quiere, lo anhela y lo desea como no pudo desear a otro; Aunque ella no crea en la religión, le importa un comino ponerse un vestido de novia y asumir el papel de esposa que tan solo ha sido establecido como una tradición social idealizada; un ideal que no va con ella, pero que dispuesta está a deshonrar sus principios si eso lo llena a el; ella quiere tener hijos de el. Ella lo sueña y lo añora. Pero sabe que el ya no es para ella, porque ella nunca fue como el; ella no escribe, ella no es literata, ella no toca el piano, ella no pinta, ella no sabe de matemáticas, de pinturas famosas, ni de ingeniería... Ella no sabe una mierda. Ella maldice a sus padres por no haberla formado con inclinaciones artísticas; ella razona en otro segundo y sabe que no es culpa de ellos; el arte no se improvisa, eso va en la vena, o simplemente no va y por las de ella solo corre sangre A positivo. Entonces llega al punto en que no puede decepcionarse mas.

Ella escribe esto mientras se toma su tercera cerveza y posteriormente, decide irse a dormir.

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