El escribió un msj diciendo "Te adoro" y 7 horas después, me pidió en otro mensaje que olvidara el anterior.
El quiere creer que aún me ama, pero si tan solo se detuviera a pensar en lo que ha hecho y dicho, comprendería como yo que su amor no abraza mas que el recuerdo de lo que fui en el pasado, convirtiendose ahora en una ilusión. Mi pasado es su descanso. Mi presente su cruz. Mi futuro no le interesa.
Mas ahora, el desprecia mis defectos y señala mis acciones; el escucha de terceros y juzga sin condiciones. El es un monstruo y yo le amo. Pero le amo no porque sea masoquista y me lastime, sino porque en sus defectos encuentro la esperanza del retorno sobre lo que fue, y lo que fuimos. Nuestro amor es una semejanza materializada de distinta forma, que no se toca ni se huele, sino que simplemente se transforma para engrandecer el rencor que perpetúa la distancia y zanja los caminos que muy seguramente ya no nos reunirán.
El tiene un juego morboso para volver hasta mi por los caminos mas estrechos de lo que ya no seremos, pero siempre termina yéndose por magnos campos abiertos y colmados de razones para no quedarse. Le he pedido que lo deje ya y que no retorne, palabras que me despedazaron con mis propios dientes; el sabe muy bien que no me va a perdonar y a la par yo me pregunto si realmente hay algo que él deba perdonarme, mientras me cuestiono frecuentemente... Pero ¿Qué fue lo tan malo que le hice que el no me haya hecho?
El de alguna manera encuentra fortaleza en mis debilidades. Y eso es sucio, y eso es ruín.
El de alguna manera encuentra fortaleza en mis debilidades. Y eso es sucio, y eso es ruín.
"Señorita, señorita por favor, cásese conmigo".
Me gritó un desconocido en las calles del centro hace unos pocos días. Lo examiné y realmente no tenía tan mala pinta, pero solo le enseñé mis dientes en un gesto condescendiente. Debí decirle que si. Que nuestro desconocimiento mutuo seguramente sería nuestra mas fiel y poderosa ventaja para el matrimonio. Pero ahora lo imagino a El destruyendo mi boda, pues su lema pareciera no dejarme ser feliz sino es con él. Esto hace parte de su juego morboso. Ese juego en el que se empeña en inmiscuir a terceros, a despertar cicatrices que con solo tocarlas sangran, mientras envía falsas señales de amor como gesto de limosna a través de mensajes que además de inconclusos, se dejan al olvido.
Su juego voluble que tanto le divierte es una destrucción emocional para mi, acto seguido del cual solo hasta ahora me percato, queriendo creer que realmente no es consciente de ello, pero teniendo la certeza que la ingenuidad no es precisamente su sello.
El lleva un niño por dentro y yo siempre fui su juguete favorito,
Ahora solo soy un viejo recuerdo roto que navega entre sus morbosidades
Y desde aqui hasta siempre, simplemente seré un prefijo.
