Resultó que me inscribí como guardabosques voluntaria de Parques Nacionales Naturales para poder tener mayor facilidad en el acceso a la Ciénaga Grande, lugar donde realizaré mi trabajo de campo para optar al título de 'Antropóloga'. Así que me dieron una lista infinita de requisitos para ello: Formulario diligenciado, Copia pasaporte, Certificado de ser estudiante activa, Certificado médico que acredite buen estado físico y mental (¡já!), Certificado de afiliación a una EPS, Fotocopia de la cédula, de congresos y cursos asistidos, Soportes de experiencia laboral... etc etc etc. Todos esos aburridos conductos regulares que al final no definen si te quedas, tanto como si te vas. Sin embargo, hubo uno de esos requisitos que me puso fría y sudorosa, mas que siempre, mas que nunca; Para aplicar como guardabosques en la zona de la ciénaga se solicita el Carnet de vacunas contra la fiebre amarilla y el tétano.
¡Mierda!
Pero estaba optimista ayer, así que me fui directo a la EPS para enfrentarlo rápido, con la seguridad y confianza momentánea que me cobijaban. La sala principal estaba llena de gente haciendo largas filas, los consultorios en los pasillos atestados de personas viejas y con caras moribundas, pero cuando entré a la sala de vacunas, esta estaba completamente vacía, acompañada por la soledad de la enfermera encargada.
(Oh, que genial, no tengo apoyo moral)
La chica me mira y me dice:
-¿Si? ¿A la orden?
-Hola linda, vengo porque necesito perforar mi piel con enfermedades manipuladas ¿genéticamente? en los labotarorios y que muy seguramente tienes en esas incubadoras portátiles.
Ella hace un gesto extraño y yo le contesto antes de que me pueda preguntar: Tétano y Fiebre Amarilla. Por cierto, ¿por qué amarilla y no verde o morada? El azul también es un bonito color.
La morena ríe levemente y me pregunta mi número de cédula. A lo que respondo: (**********)
"Siéntate, por favor" y eso fue como si estuviera directamente en una habitación de tortura, una cámara de la muerte. Empieza el pánico.
Ella saca unos recipientes de vidrio del tamaño de mi pulgar, rozan unos con otros y el sonido me pone mas nerviosa. El aire acondicionado que se cuela por el techo me pone mas fría. Las manos me sudan, mis labios se encojen. Ella se da la vuelta y la veo venir a paso firme con una inyección en un mano y en la otra el recipiente de vidrio con un líquido que parecía como agua levemente amarillosa. Me limpia el brazo con algodón mientras miro por el rabillo del ojo el tamaño de la aguja; era pequeña. No hay por qué hacer escándalo. Apreto mis nalguitas, cierro los ojos y siento el leve pinchazo que me hace susurrar... aussssh!!
Ella se ríe y dice: esa no duele.
Yo le respondo con una sonrisita adolorida...
-La que duele es esta: enseñándome la del tétano, cuya aguja era 3 veces mas grande que la de la fiebre amarilla.
¡Wow! (exclamé entre indignada y sorprendida apenas la vi)
Eso no es justo doc! pensé que sería con la misma! pongame la del tétano con la misma puyita de ahorita. ¿Cómo así que capa superficial antes y ahora capa profunda? No me importa eso, no no, espere, no! asi no! esta aguja me va a llegar al hueso! (Me levanté de la camilla y le di una vuelta a la sala) Espere, déjeme coger aire doc! es muy pronto, hace calor aqui, no lo siente? no? que raro, yo si (y mientras decía esto me sacaba el botón del pecho...)
La enfermera saca el recipiente de vidrio que asumí tenía la cura contra el tétano, y este era de color blanco y de una textura semi espesa.
Ay, la mierda y puta madre que te parió! Es espeso! esas son las que mas duelen y encima con semejante aguja del tamaño de la espada del rey arturo? no mames! Espera espera, no te me acerques, quédate allá, y si me la pongo otro día? cómo así que ya me registraste en la computadora? pues regístrame también la próxima semana...
(luego de discutir por 10 min...)
Vale pues, me rindo, tengo que dejarme de ti, pero hagamos un trato. Yo cierro los ojos y cuando lo haga me la pones; estamos? Ella no paraba de reírse y me decía que entonces teniamos un trato, pero que me quedara quieta. Entonces cerré los ojos, apreté las nalgas, la vagina, los dientes, el estómago y entumecí mis pies y... (Ahhhhhhhh!!!! esta si dueleeeeeeeee hijueputa!!!)
Cuando retiraba la aguja, sentí lentamente cómo este objeto salia de mi carne atravesada, mientras algo frio o caliente, no estoy muy segura, empezaba a recorrer todo mi brazo...
Respiré, arrugué la frente, fruncí el ceño, mordi mis labios y tensé el mentón... mientras me repetía... "Quién demonios me mandó a meterme en esa zona para hacer la tesis, oh si, yo, que astuta... ahora chupa y acepta con orgullo sus condiciones..."
Entonces recogí mi bolso, mientras los brazos estaban medio colgando carentes de sensaciones, como inertes... y dije, bueno, creo que esto era lo peor que me podía pasar hoy... pero no... lo terrible no ha sido romper la piel de cada uno de mis brazos con un objeto cortopunzante y sentir esos ardores que posteriormente me durmieron las extremidades y me causaron algo de fiebre... No.
Lo realmente terrible ha sido escucharle decir a la doc:
-Recuerda que te faltan 4 inyecciones mas contra el tétano para completar la inmunidad. Te espero el próximo mes.