lunes, 10 de septiembre de 2012

Desfiguración anímica


Llegó el día en que todas aquellas grandes y pequeñas dolencias y frustraciones se acumularon en una sola bola de nieve que subía y bajaba por el espinazo de Renata, poniéndole tan sensible, tan vulnerable o 'tan blandita', como solía decirle vegeta.

Llegó el día en que por solo leer una frase, escuchar la letra de una memorable canción, ver un video, una película, o por simplemente observar el paisaje, lloró.

Lloró una y otra vez toda una tarde y trató de controlarse por la noche. Pero sus lacrimales destilaban como fuentes desbordadas. Era una tristeza infinita, casi absoluta. Y lo peor de todo, es que no sabía muy bien a qué se debía tanta susceptibilidad.

Cuanta impotencia y frustración. Cuanto desgane. Cuanta melancolía. Un ambiente que le resultaba absurdo a ella, que lo había tenido todo. Es en medio de esa precisa incomprensión que Renata, llena de ira mordió su mano para  intentar acallar sus sollozos. Es en la inconformidad de un vacío, en medio de la vertiginosidad por desconocer lo que le consume por dentro y del deseo por tampoco querer descubrirlo que Renata reconoce a la pena como su eterno acechador.

'Naintis'



Hace dos días me descubrí tarareando esta canción sin darme cuenta que la estaba entonando. Luego de echarle memoria una y otra vez, no en vano logré recordar el corito: 

Mira que voy a morir
si tu no regresas,
mira que vuelvo a vivir,
si tu estas conmigo.

Procedí a escribirlo en la barra de google y con éxito encontré la  canción que buscaba; para sorpresa mía resultó ser de Juanes mucho antes de volverse comercial, cuando este hacía parte de Ekhymosis.
Aparece entonces la pequeña ventana de youtube con las imágenes añejas de los artistas. Clickeo sin tener la certeza del verdadero fin de ello.


¿El resultado?

Ojos empañados por las lagrimas que se asoman sin titubear.
No tuve la mejor de las infancias, pero cuando escucho una canción que sonó en los noventas de repente se siente como si estuviera corriendo nuevamente por los pasillos de la casa, que a mi estatura de 6 años serían inmensos; se siente como si estuviese saltando por la ventana que comunicaba mi habitación con el comedor, o bien recuerdo estar sentada en el piso con las piernas y la cabeza asomadas entre las barandijas del balcón para escupir al primer piso, a la casa de la cristiana.

sábado, 8 de septiembre de 2012


Renata solía recordar su aliento a tequila cada que se enfiestaba; recordaba especialmente desde aquella noche en que Alandro enfermó de tuberculosis y se negaba a besarla. Lo que Alandro no sabía es que eso era lo que mas le atraía a renata, pues siempre le gustaron las cosas Bizarras: El diente negro de su exnovio Bangres, la frente prominente de Federic, la nariz de gancho de velandriel y el rostro ensombrecido de Manrique.

Pero Renata no era tan Cool como parecía, pues  casi siempre todo le fastidió. Solía quejarse mucho de la vida, especialmente de todo cuanto le rodeaba: Nunca nada le parecía lo que era. A veces creía que sus parejas eran demasiado racionales y por noches concluía que era demasiado sensato si quiera considerarlos como parejas, especificamente por el hecho de creer que juntos funcionarían. Y eso era lo que mas odiaba Renata de si misma.

Por supuesto, no es de extrañar que todo se fue directo al fracaso con cada uno de los anteriormente mencionados; Pero no porque lo fastidiara su actitud insoportable, sino porque... etc. Renata siempre tenía una excusa perfecta para todo cuanto no funcionó, o no quiso hacer funcionar.

El ego de Renata no era grande, pero por lapsus triplicaba su chakra hasta ella misma no tolerarlo. En esos momentos quería acabar consigo misma, porque estaba rodeada de gente similar y cuando entre dos personas se baten a duelo sus egos, los sentimientos están de sobra.

Renata no tiene claro su pasado, su procedencia, sus raíces. Está en construcción o deconstrucción, pero sin duda alguna tendrá relación con el hecho de haber deshonrado sus principios. Muere ya maldita Renata.

Wednes-Day

El mércoles decidí ser buena hija y acompañar a mamá en 'las vueltas del banco'.

Mientras hacíamos 'la cola', me fatigaron los pies por estar tanto tiempo de pie y decidí sentarme en unas sillas acomodadas en el frente de la fila. Observé a mami desde allí. Tenía unas zapatillas de tamaño medio, un jean que hacia notar unos cuantos gorditos, y una camisa ancha que intentaba disimular lo anterior. El cabello recogido a manera de cebollita y su eclipsante mirada maternal de siempre.

Detrás de ella, había otra mujer que no pasaba desapercibida. Una cuarentona que a la fuerza, intentaba mantenerse joven: Tenía unos tacones negros, unos leggins que le bajaban hasta los tobillos, una blusa de tigresa ajustada a su figura que revelaba la fuerte presión de una faja, la cual parecía despojarla de toda posibilidad de respirar. También usaba unos pendientes y una cadena de color dorado, cuyo tamaño se hacía un toque extravagante a la medida de su cuello, escondía sus ojos en unos lentes oscuros y de su cabeza, por fuera de la coleta hecha a medias, sobresalían mechones rubios bastante desgastados y quemados por el amoniaco.
Me dio por todo el cuerpo un Escalosfríos y temblé de repente, cuando sentí mis pelos de punta.

Pasé mi vista a la siguiente en la fila, y esta era una mujer bastante delgada, de rasgos sencillos y pálidos. Su perfil de cuerpo a la distancia mantenía una pose desgarbada, tal y como suelo estar yo normalmente (esto me causó gracia). Esa mujer delgada también debía tener casi cuarenta años, pero era radicalmente diferente a la anterior. Tenía una falda rosada que le llegaba a la pantorrilla,  manchada de colores tierra. Un camisón verde también algo desgastado y un collar que consistía en una piedra natural, atravesada por unos hilachos de colores. Usaba una mochila en fibra de maguei, estilo kogui, recogía su cabello con sus propias rastas y tenía una mirada tranquila, aunque un poco cansada. Sus zapatos eran unas cotizas, conocidas también como alpargatas por algunos y para sorpresa mía, detrás de ella estaban dos chiquillos de algunos 8 y 12 años, de características semejantes; incluso con el cabello largo y en rastas.

Me quedé viendo los 3 cuadros por un largo rato sintiendome especialmente fascinada por el tercero. Luego me reproché por verlos de manera exótica. Después escuché los comentarios despectivos hacia esta tercera familia, observé las miradas morbosas de algunos viejos hacia la segunda cuarentona y cuando llegué nuevamente con mis ojos a mamá, la cincuentona que se veía mas joven que las anteriores, esta seguía mirándome con ese gesto que tanto me encanta y me hace sentir protegida, aún a mis 21 años.

"Todo es posible"
Dijo hoy, alguien que carece de importancia para mi.
Me traté de imaginar entonces usando un Blackberry Y no pude.
Traté de verme caminando a gusto sobre un par de tacones de aguja, con un vestido que realce mi figura Y tampoco pude.
Dibujé una escena dónde yo fuese vegetariana y, ¿Adivina qué? Exacto. Tampoco pude.

Entonces cerré los ojos y traté de concentrarme. Estaba cabalgando con charlie, mi fiel unicornio, sobre campos de girasoles; Abrí los ojos, y casi sentí la sensación del aire rozando mis mejillas, aún estando en la ducha.

Moraleja: Lo mio es lo imposible.

Diario de Dañada

(Escena: En una habitación blanca, pero algo sucia, sobre una cama doble con cobijas pálidas, yace Dañada acostada, mirando fijamente hacia el techo y hallando las imperfecciones del mismo.)

"Llevo ya mas de una semana intentando dormir, pero solo lo consigo entre las 4 y las 7 am. Despierto a eso de las 9  u 11 am y vuelvo al juego hasta cuando llega la noche muy tarde. Tengo ojeras, acné prominente por la falta de sueño e increiblemente no siento cansancio; pero me molesta un leve fogaje que siento en la parte de atrás de mi cabeza, creo que es en la nuca; Es como si algo se estuviera quemando y la carne me duele. También siento arenilla en los ojos y me estresa un poco esa sensación. Ahora tengo un tic nervioso con el cuello. Mierda"

(Dañada se pone en pie, camina hacia la pared y apoya su cabeza sobre esta. Observa de cerca las fotografías con que llenó aquel mural insípido)

"Lo que mas me gusta de las imágenes es que congelan por siempre un evento. Comprimen tiempos, espacios, personas y emociones en un pedazo de papel. ¿No es eso genial? Parece de locos, parece increíble, pero es tan común hoy que la gente olvida lo absurdo que son las imágenes. Pierden el sentido y se vuelven comunes y ordinarias. Lo naturalizan tal y como si fuese absolutamente normal la posibilidad de su existencia. Qué tonta soy, quizás exagero, quizás solo soy una desadaptada a la tecnología; Lo bueno es que no muchos siempre se sorprenden; es una cualidad de la que aún gozo y espero no perderle en mucho tiempo."

Se lleva una mano a la cabeza y se rasca su  parte calva, la cual está irritada por afeitarla con una cuchilla. Intenta recordar por qué se hizo eso asi misma. 

"Oh, claro. La depresión" (dice susurrando entre risas)

"Hoy es domingo, ¡Cuanto los detesto! Me invade un desgane que me consume y deshecho todos los planes que había pre-fabricado con amigos, vecinos, extraños y familiares. Tengo la otra mitad de mi cabeza por afeitar, será divertido"

(Golpea la pared y exclama de dolor. Vuelve a la cama en posición fetal, contando números a manera de susurro. Suena el celular. Dañada lo ignora.)






El cementerio de los versos perdidos.


Ok, me siento una mujer muy heterosexual y cursi al publicar esto. Tengo el perdón de aquellos que han amado alguna vez

http://www.youtube.com/watch?v=haikSOHzSo0&feature=player_embedded

Si yo, tú.

Si caes, yo contigo,
y nos levantaremos juntos
en esto unidos.

Si me pierdo, encuéntrame.
Si te pierdes, yo contigo,
y juntos leeremos en las estrellas
cuál es nuestro camino.
Y si no existe, lo inventaremos.

Si la distancia es el olvido,
haré puentes con tus abrazos,
pues lo que tú y yo hemos vivido
no son cadenas...
ni siquiera lazos:
es el sueño de cualquier amigo,
es pintar un te quiero a trazos,
y secarlo en nuestro regazo.

Si yo, tú.
Si dudo, me empujas.
Si dudas, te entiendo.
Si callo, escucha mi mirada.
Si callas, leeré tus gestos.

Si me necesitas, silba
y construiré una escalera
hecha de tus últimos besos,
para robar a la luna una estrella
y ponerla en tu mesilla
para que te dé luz.

Si yo, tú.
Si tú, yo también.
Si lloro, ríeme.
Si ríes, lloraré,
pues somos el equilibrio,
dos mitades que forman un sueño.

Si yo, tú.
Si tú, conmigo.
Y si te arrodillas
haré que el mundo sea más bajo,
a tu medida,
pues a veces para seguir creciendo
hay que agacharse.

Si me dejas, mantendré viva la llama
hasta que regreses,
y sin preguntas, seguiremos caminando.
Y sin condiciones, te seguiré perdonando.

Si te duermes, seguiremos soñando

que el tiempo no ha pasado,
que el reloj se ha parado.

Y si alguna vez la risa
se te vuelve dura,
se te secan las lágrimas
y la ternura,
estaré a tu lado,
pues siempre te he querido,
pues siempre te he cuidado.

Pero jamás te cures de quererme,
pues el amor es como Don Quijote:
sólo recobra la cordura
para morir.

Quiéreme en mi locura,
pues mi camisa de fuerza eres tú,
y eso me calma,
y eso me cura...

Si yo, tú.
Si tú, yo.
Sin ti, nada.
Sin mí, si quieres, prueba.