sábado, 31 de diciembre de 2011

Madrugada del último viernes del 2011


La sorpresa, por mi corta experiencia, la defino como todo aquello que simplemente no te esperabas. Y así me sorprendí esta madrugada. No me esperaba llegar al final de la bahía a sentarme en las rocas del rompeolas, porque justo había tomado la firme decisión de no convertir al 31 de diciembre en una fecha especial; al menos no para este último día del 2011. Esta decisión porque me harta un poco que por estas fechas todos son felices, y ello se puede notar en los rostros de cada uno. Me resulta empalagoso y casi que diabético tener que ver lo gestos que resaltan en grados de mayor a menor estupidez. Si, estoy resentida y envidiosa. No poseo la noble capacidad de alegrarme por el prójimo; Ya no soy cristiana. ¡Nunca mas!

El caso fue que, hoy quise cambiar de idea referente al 31 porque, desafortunadamente, eso que me dijeron de "solo los tontos no cambian de idea" me afectó de tal manera que me sentí la soberana del imperio de los tarados. A eso se le suma que detesto el hecho de no poder mandar al diablo a todos sin tener que sentirme mal despues. Es como una especie de conducta aprendida de un manual de buenos modales: Salude al llegar y al llamar; pregunte cómo ha estado, si trabaja pregunte cómo le ha ido, si vive con la familia pregunte cómo está la misma.... Blah blah blah. Desafortunadamente me quedó grabado y lo que trato ahora es de poder deshacerme de todas y cada una de esas imposiciones. Lo negativo es que se me cruzan las emociones... como hoy, que acepté entonces la invitación familiar para ir a merodear un rato por las calles de Santa Harta

Pero allí estaba ya... Recordé primero cuando tenía 17 años y solía acostarme sobre esas mismas rocas para ver el atardecer consumirse detrás del islote; también para dormir, para leer, para memorizar, para inmortalizar e incluso para olvidar lo que, valga la redundancia, no debe ser recordado. También recordé algunos viejos pretendientes que intentaron en vano  recortar las distancias que existen entre nuestros labios,   mientras, un tanto decepcionados, decían que me convertía en la chica de mirada mas triste cuando me sentaba frente al mar.

Y allí estaba hoy a las 12:30 de la madrugada de un 31 de Diciembre, en un rompeolas un poco mas moderno en comparación al de hace 3 años; como siempre terminé escuchando las conversaciones de parejas aledañas que se embriagan y coquetean a la lejanía de una ciudad; a la distancia de aquellas miradas que señalan, ajenos a cualquier forma posible de reconocimiento social. Es una buena estrategia esa de meterse en lugares lejanos y oscuros cuando se quiere desaparecer de la vista de todos. Es esconderse para llorar donde nadie te vea, o como en el caso de estos personajes, para coquetear con la/el chic@ mas desagradable porque no tienes otra opción, porque estas con una necesidad de llegar dentro de otro sexo que ni masticandote un huevo perderás las ansias y las ganas de cogerte como perro a cualquiera en celo... Qué lástima que le tengo miedo a la oscuridad. Qué bueno que mis hormonas ya no están funcionando. Tengo esencia de actuar furtivamente, pero pocas ganas de materializar mis actos. Son cosas de los que tenemos 20.

Esta madrugada fue ya el principio de un día que desencadena en el fin de un año... y ciertamente, reconocer rostros cercanos y familiares en estas gentes en celo, no es precisamente lo que me esperaba, aunque ellos muy seguramente mucho menos que yo. Y vaya, que curioso ha sido esto. Finalizando ese "mucho menos que yo" he tenido un Deja Vú...


Salut por las verdades y por las interpretaciones de los hechos, no cuando te las mastican al oído, sino cuando  se te presentan en escenarios sin buscarlos.

Fin del 2011
Bienvenido seas 2012

domingo, 25 de diciembre de 2011

Navidad

Hace unos días me dijeron "Solo los tontos no cambian de opinión" Pensé: Diablos, entonces soy una tonta bastante segura de lo que piensa. Pero esto es grosero y arrogante admitirlo. Cállate mejor.

Ayer 24 de diciembre no me despegué de la cama en ningún momento. Durante todo el día no cepillé mis dientes, no me bañé, no me saqué las legañas y para el terror de todos, tampoco usé desodorante. No olía precisamente a margaritas o jazmines del bosque, pero estaba en lo que yo considero: Mi esencia. Así que tan solo estuve echada como una vaca navideña que espera ser llevada al matadero mientras pacientemente escucha música y ve películas en cama. Una vaca apestosa, delgada y simpática. Tal cual.

Cuando llegó la noche, un grupo conmovedor llegó con la firme intención de "animarme" a salir.
"No te amargués, no te encerrés, no estés triste"
-Que no estoy triste ni amargada pelados, tan solo tengo ganas de ver películas encerrada en mi habitación el 24 de diciembre. ¿Es tan difícil de entender?
"No seas así nana, vamos, bañate pues, cambiate, cepillate los dientes, y peinate el cabello que lo tenés bastante largo"


Entonces abrí el cajón de la mesa de noche, tomé las tijeras y ¡zaz! Una cola de caballo salió volando por mi habitación.

-¡Gente! Noticia de ultimo minuto: ¡Ya tengo el cabello corto y uds. una excusa menos! Ahora, ¿Podéis largaros? Tengo una película esperando, y eso es de muy mala educación.


Todos salieron mientras el sonido de un insulto fue atrapado por mis cinco sentidos. Miré el reloj: 11:25 pm. Esta navidad es una mierda.  Vaya, que profundo pensamiento. Me puse en pie, caminé en círculos y di un par de vueltas a la cabeza. Ciorán odiaba a las personas, pero le gustaba reirse y sabía que para eso las necesitaba. Eso fue porque no conoció el internet y las películas Online... Pobre.
Me acerqué al espejo y no vi un reflejo familiar.
¿Quién eres?
Una chica tonta, grosera, díscola, ahora de cabello corto y muy segura de lo que piensa. PFFFFF.... Gran cosa.

Regresé a la cama, colgué los audífonos a mis orejas y continué la película sin prestar mucha atención a esta. Hoy es un día como cualquier otro. Que sea algo especial para el resto, no significa que lo tiene que ser para mi, y justo ahí me dormí.

Pdt: ¡Feliz navidad a todos!

jueves, 22 de diciembre de 2011

Un día cualquiera luego de no se cuento tiempo, cierto chico aparece con la firme intención de proponerle matrimonio. Su boca pronuncia con certeza absoluta "C á s a t e-c o n m i g o"  Y el realmente cree estar seguro de ello. Pero ella nota cierta cosa inexplicable que no le termina de cuadrar. No sabe si es su gesto al mirar o sus arqueadas cejas pobladas alzadas a manera de arrogancia, sus largas pestañas negras en conjunto al marrón de sus ojos castaños semi-preciosos, o su larga lista de antecedentes de terrorismo sentimental que poco o nada contribuyen a la firme propuesta. Solo sabe que lo conoce y que algo le genera inseguridad. El puede transmitírselo casi que magnéticamente... y ella, por supuesto, lo puede sentir.

Entonces ella se decepciona. Le basta un segundo para comprenderlo todo. El simplemente tiene esa edad en que los humanos se paniquean por temor a terminar definitivamente  solos; Por temor a no lograr conseguir a otra persona que tolere sus malos hábitos y demás secretos que demoran años en revelarse durante la relación de pareja. El lo sabe porque lo aprendió de sus anteriores experiencias y la consecuencia decanta en aferrarse a la ultima persona que dejaron escapar: Ella.

Ella se decepciona aún mas. Realmente lo quiere, lo anhela y lo desea como no pudo desear a otro; Aunque ella no crea en la religión, le importa un comino ponerse un vestido de novia y asumir el papel de esposa que tan solo ha sido establecido como una tradición social idealizada; un ideal que no va con ella, pero que dispuesta está a deshonrar sus principios si eso lo llena a el; ella quiere tener hijos de el. Ella lo sueña y lo añora. Pero sabe que el ya no es para ella, porque ella nunca fue como el; ella no escribe, ella no es literata, ella no toca el piano, ella no pinta, ella no sabe de matemáticas, de pinturas famosas, ni de ingeniería... Ella no sabe una mierda. Ella maldice a sus padres por no haberla formado con inclinaciones artísticas; ella razona en otro segundo y sabe que no es culpa de ellos; el arte no se improvisa, eso va en la vena, o simplemente no va y por las de ella solo corre sangre A positivo. Entonces llega al punto en que no puede decepcionarse mas.

Ella escribe esto mientras se toma su tercera cerveza y posteriormente, decide irse a dormir.

sábado, 17 de diciembre de 2011

¿Te había dicho que no hay nada mas delicioso que estar ebrio a los 20 años?
Que ya la época de la depresión culminó. Que ahora con la música todo se hace mas llevadero. Que ahora escribo ebria las mayores estupideces que nunca sobria se me ocurrirían. Que tengo una colección de estas. Que el camino se hace a veces corto y a veces largo; que no aparece un lobo feroz para devorarme en el camino. Que la ventana me canta en el oido por las noches y no me deja dormir; que me asusta. Que me sigue dando terror dormir sola, que no logro tranquilizarme en la oscuridad. Que las ideas son solo ideas; que los sueños son mas que ideas, pero que últimamente se transformaron a pesadillas; que los espejos tienen un nuevo significado; que el reflejo me desconcierta, que la sonrisas de los rostros parecen fingidas cuando no son correspondidas; que las canciones me hacen tan triste, pero en otras ocasiones no logran  tan siquiera rozarme con sus dedos invisibles ni mucho menos descubrirme. Y que se tiene una extraña sensación a ratos, de esas que te indican que la película pronto acabará.

domingo, 4 de diciembre de 2011

Yesterday

Ayer al medio día, Toby me despertó lamiéndome la cara con un apestoso olor a pollo guisado en su hocico. Así que me levanté de mi nido, medio tendí las ramas y recogí alguna parte minúscula de mi desorden matutino. Almorcé mas tarde que de costumbre y acaricié la incipiente barba de toby premiandole su constante jadeo que tanto me entretiene. Me bañé, cambié, cepillé mis dientes y mi capul y me vestí pensando en como me sentía; y era tan blanco y tan marrón...

Salí de casa para asistir a un pequeño taller de escritura en la Universidad que, abandoné a la mitad del programa. Luego tomé un café y me dirigí a la presentación oficial de algunos documentales de Cine y Audiovisuales premiados especialmente. Allí conocí un Héroe llamado Nachoman, a un cantante hundido en la adicción y a muchos mototaxistas desmovilizados. Sentí ganas de embriagarme y así lo hice. Quise ver la luna, pero esta se escondió. Extrañé a Toby.

Ayer estando muy ebria estrellé una botella en uno de los anuncios que promociona a la cerveza Águila, gritando, ¡Sin igual y siempre igual! mientras el carro andaba a toda velocidad. Ayer logré convencer a un amigo de romper la ventana de tu casa, pero no lanzó la piedra con suficiente fuerza. Solo un fuerte golpe de vidrio seco nos obligó a salir corriendo acelerando el auto a las dos y algo de la madrugada de un barrio del que, en realidad no estaba muy segura si era el de tu casa.

Ayer perdí la lucidez y no sabia si seguía siendo de noche o ya era de madrugada, si seguía en el ayer o si ya estaba en el hoy: El cielo era tan oscuro e impredecible y las dos de la Noche/madrugada no colaboraban al intentar recobrar la lucidez.

Ayer perdí el equilibrio y caí de un costado  dando vueltas desde el techo de una camioneta en la que dormía, golpeandome dolorosamente la pierna izquierda con la punta del anden y raspandome la rodilla derecha con el asfalto. Mi cara al frente de la punta de un andén, mi cerebro intentando asimilar el posible dolor que ello habría causado. Justo allí  me dormí. Flashbacks de estar en brazos de alguien, luego de despertar en un coche para posteriormente volver a dormir.


Por fin abrí los ojos y ya estaba en casa; me percaté de que, al igual que ayer, hoy seguía sola y viva, pero ahora mi pantalón marrón estaba roto y cuando bajé las escaleras para buscar a toby, este no apareció.