Hay que pensar en todo,
incluso en los platos sucios,
incluso en los viejos que golpean la puerta de la posibilidad.
Hay que pensar en los gusanos que se arrastran sobre la carne mientras piensan: ¿Estoy muerto o demasiado quieto?
Hay que pensar en la fogata alimentada de facturas y préstamos.
Hay que pensar en los incendios,
en las mujeres que no quieren dar de lactar, ni hacer el amor, ni coger, ni besar luego de las 6:00 Pm
Hay que pensar en la chica que quiso hacer una película y se quedo encerrada en casa, recolectando intentos de suicidio.
Hay que pensar en los padres,
en los abuelos,
en los que se empecinaron a seguir la genealogía del fracaso.
Hay que pensar sobretodo en las paginas blancas,
en los desiertos y pistas de aterrizajes,
en los counter y web check in,
en las azafatas
en los silencios.
Sobretodo en las turbinas del silencio.
Hermoso poema de José Escobar.