Llevaba dos meses sin verla. Estaba realmente desesperado. Me tiré durante todo este tiempo a todos aquellos pares de muslitos que desfilaron seductoramente frente a mi. Pero entre toda esta dicha sentí algo que no cuadraba: Mis domingos no son míos, aún le pertenecen. Y eso me hace sentir realmente jodido.
Sale a la calle y empieza a caminar mientras fuma un cigarrillo. Toma un taxi y se baja en una esquina 12 cuadras mas adelante. Toma el celular y marca. Contesta con voz adormilada:
¿Hmmm... si.. aló?
-Susurro: Siete días...
¿Quién es?
-La persona que mas odias y que peor te ama. ¡A que no adivinas quién!
(Silencio prolongado por 5 segundos)
¿Qué sucede?
-Bastián: El alcalde ha declarado los domingos como ciclo-rutas y tengo una bicicleta que demanda por no ser utilizada. Legalmente te pertenecen mis domingos por uso, así que te exijo me los devuelvas.
¿Qué quieres de mi Bastián?
-Mis domingos.
Son las 2:22 am. Déjame dormir y duerme. Haznos un favor a los dos...
-Hmmm.. eso no será posible. Te necesito desesperadamente.
¿Para qué?
-Para sentirme amado realmente.
-Para sentirme amado realmente.
Ya veo... tienes ganas de tirar...
-Además de eso.
(Fuerte bostezo de ella) Lo siento... Es tarde ya.
-Sabes que nunca es tarde para nosotros nena. Asómate a la ventana.
Oh vamos Bastián, no hablarás en serio.
-Sabes bien que nunca lo hago, pero es domingo y como no me pertenece hoy será la excepción.
Vete.
-Te lo advierto nena, si no sales empezaré a cantar y te prometo que te daré la serenata de tu vida.
He dicho que te vayas
-Linda, No me retes. Sabes bien que soy capaz.
He dicho que te vayas
-Linda, No me retes. Sabes bien que soy capaz.
¡Vale! ¡ya bajo cretino!
-¡Esa es mi niña!.
(Se enciende la luz de una ventana, una sombra se asoma. Segundos después se abre la puerta y ella sale en pijamas. Una reja negra los separa)
-Bastián: Tienes cremas en la cara, el cabello revuelto, has subidos algunos 3Kg y para mi, sigues siendo la mas hermosa de este mundo. Y me pregunto cómo es que no puedes comprender que esta es la mayor prueba de mi amor verdadero.
Basta... Por qué molestarte en venir hasta aquí Bastián?
Basta... Por qué molestarte en venir hasta aquí Bastián?
-Porque te extraño. Vuelve conmigo.
No dijiste por favor.
-Por favor, vuelve conmigo.
Supe que te has tirado a todas tus amigas.
-¿Y eso qué? Ninguna se compara contigo.
(Ella alza la ceja)
-Lo digo en serio nena. Te necesito, y se bien que tu a mi.
Ella lo mira incrédula, sueltá un ¡Já! a manera de sarcasmo; abre la reja negra y se abalanza sobre Bastián. El la carga y la lleva por el lado trasero de la casa. Un perro callejero empieza a ladrar amistosamente, mientras menea la cola juguetona. Bastián abre las pijamas, besa sus senos pequeños que parecen crecer por la respiración azarosa, pero cuando le besa la boca, Bastián se percata que ahora es diferente. Tarda dos segundos en comprender que sus labios fueron recorridos recientemente; puede oler las huellas. Entonces la aleja bruscamente de un empujón.
-¿A quién te tiraste?
Ella se recoge el cabello con una coleta y se deja caer sobre la pared. Mira hacia el cielo limpiando la baba de su boca. Sonríe y sin verle a los ojos contesta:
A un desconocido.
Bastián se ríe nerviosamente y la vuelve a tomar entre sus brazos, intentando retomar el beso anteriormente truncado por su egoísmo.
-¿Y dime algo, te gustó?
Ella no responde. Se deja coger contra la pared de su casa sin hacer mucho ruido, sin expresar mayor euforia. Bastián estaba satisfecho; sin cita previa, ganaba el premio mayor.
7 minutos después el perro ya no ladraba, solo observaba. Leves quejidos, leves suspiros. Sube y sube, se eleva cada vez más rápido; algo emerge, algo que le sube hasta el cielo, y por fin, llega dentro para hacerse la idea que todavía le pertenece. Descansa su rostro en el cuello de ella, mientras trata de controlar su respiración. Ella se desenlaza casi somnolienta. No consiguió llegar pero está tan cansada como si lo hubiese logrado. le mira y dice:
7 minutos después el perro ya no ladraba, solo observaba. Leves quejidos, leves suspiros. Sube y sube, se eleva cada vez más rápido; algo emerge, algo que le sube hasta el cielo, y por fin, llega dentro para hacerse la idea que todavía le pertenece. Descansa su rostro en el cuello de ella, mientras trata de controlar su respiración. Ella se desenlaza casi somnolienta. No consiguió llegar pero está tan cansada como si lo hubiese logrado. le mira y dice:
Bueno... Ya te llevas lo que has venido a buscar. Creo que ahora iré a dormir.
Bastián sube su corredera y luego enciende un cigarrillo. Le detalla las pijamas arrugadas y el cabello revuelto. La ve tan cerca y la siente tan lejos. Nunca creyó posible ser tan vacío como ahora y siente la necesidad de ser llenado nuevamente. Ella entra, cierra la puerta, y muere junto con su sombra cuando la luz del cuarto se apaga.
Afuera, el retoma sus pasos sobre el andén. Saca el celular y digita algún número. El celular parpadea: 'Llamando profesora Astrid'. Una voz adormilada contesta el celular.
Astrid: ¿Bastián, pasa algo malo?
Bastián: Quiero mis domingos de vuelta.
Astrid: Hmmm... ¿a esta hora?
Bastián no responde.
Astrid: Bueno, supongo que no es tan tarde después de todo. Llega a la casa niño, te daré lo que quieras.
Bastián no responde.
Astrid: Bueno, supongo que no es tan tarde después de todo. Llega a la casa niño, te daré lo que quieras.
Bastián cuelga sonriente.
Lo mejor de estas viejas cuarentonas es que no se andan con rodeos ni construyen ilusiones o cualquier otro tipo de ridículas historias de posibles relaciones de pareja a largo plazo. Van directo hasta mi gloria.
