A las 6:00 Pm, el interruptor que probablemente oprimió el Sr. Lucho, avisó que la jornada había terminado.
Una extraña claustrofobia me abordó, así que apresuré el ritmo para recoger las herramientas de trabajo. Me despedí de los que encontré camino a la salida y crucé el pasillo de la oficina hasta llegar a la puerta principal.
Desde allí vi la plaza de la catedral; era lo que mas me gustaba de ir al trabajo. La atravesé de un extremo a otro, tratando de no espantar a las palomas. Pero mi paso se fue haciendo lento cuando una canción suelta en el aire me resultó familiar. Era franco de vita.
Me dieron ganas de escucharla, así que me detuve. Estaba huyendo y ahora quería quedarme. Me senté en una de las bancas de la plaza. Busqué de dónde provenía la música: Era un señor que desde hace unos días se sienta en una de las esquinas de la catedral, con un parlante enorme y un micrófono que manipula para comunicae: 'y ahora, música para planchar' o sino, 'es momento del rock de los noventas', mientras va colocando rolas que de alguna manera nos resultan familiares, o nos recuerdan a alguien. Desde los petshopboys hasta Nino Bravo. Esta es la estrategia que utiliza para vender la música.
Respiré pronfundo, alcé la vista al cielo que empezaba a oscurecer y pensé en lo lento que transcurría la semana. Sentada en la misma banca, llamó mi atención que, justo al frente, en las escaleras de la catedral estaba un hombre de la calle disfrutando lo que parecía ser una siesta.
Cuando se acabó la canción de franco, sonó 'Amiga' de Miguel Bosé. El hombre de las escaleras bostezó y se fue despertando hasta incorporarse. Se sentó y quedamos viéndonos frente a frente. Sentí que me miraba con dulzura, mientras que su boca gesticulaba un: "y el universo era pequeño comparado con lo que eramos tu y yo". No pude evitar sonreírle y acompañarlo en dueto
Quise regalarle un pan, algo de comer, pero no me atreví a dañar de una manera tan miserable esa extraña complicidad que forjamos a través de una canción. Quizás mañana, cuando vaya al trabajo por la mañana, lo encuentre durmiendo en alguna de las bancas y le regale algo para desayunar, cuando no haya música y seamos nuevamente parte del mundo real.
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