sábado, 8 de septiembre de 2012


Renata solía recordar su aliento a tequila cada que se enfiestaba; recordaba especialmente desde aquella noche en que Alandro enfermó de tuberculosis y se negaba a besarla. Lo que Alandro no sabía es que eso era lo que mas le atraía a renata, pues siempre le gustaron las cosas Bizarras: El diente negro de su exnovio Bangres, la frente prominente de Federic, la nariz de gancho de velandriel y el rostro ensombrecido de Manrique.

Pero Renata no era tan Cool como parecía, pues  casi siempre todo le fastidió. Solía quejarse mucho de la vida, especialmente de todo cuanto le rodeaba: Nunca nada le parecía lo que era. A veces creía que sus parejas eran demasiado racionales y por noches concluía que era demasiado sensato si quiera considerarlos como parejas, especificamente por el hecho de creer que juntos funcionarían. Y eso era lo que mas odiaba Renata de si misma.

Por supuesto, no es de extrañar que todo se fue directo al fracaso con cada uno de los anteriormente mencionados; Pero no porque lo fastidiara su actitud insoportable, sino porque... etc. Renata siempre tenía una excusa perfecta para todo cuanto no funcionó, o no quiso hacer funcionar.

El ego de Renata no era grande, pero por lapsus triplicaba su chakra hasta ella misma no tolerarlo. En esos momentos quería acabar consigo misma, porque estaba rodeada de gente similar y cuando entre dos personas se baten a duelo sus egos, los sentimientos están de sobra.

Renata no tiene claro su pasado, su procedencia, sus raíces. Está en construcción o deconstrucción, pero sin duda alguna tendrá relación con el hecho de haber deshonrado sus principios. Muere ya maldita Renata.

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