Siempre que cruzo los brazos, alguien me pregunta:
¿Estas enojada?
Y no...
Yo suelo cruzar los brazos porque siempre tengo frío.
Un frío que se cuela hasta mis huesos y posteriormente llega al tuétano...
Por otro lado, lo que si cruzo cuando estoy enojada son mis piernas,
Lo curioso es que nadie se percata de ello.
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