lunes, 11 de marzo de 2013

Lunes: rebaño de ovejas descarriadas


Una mañana que despertó tarde. Una oficina repleta de estorbos. Una lectura aburrida. El rostro de un ex-concuñado como decano en una oficina más dormida que despierta. El no reconocimiento. La certeza del fin de un sentimiento. El dolor del ego. La razón de tomar distancia. El olvido y la soledad como hienas que acechan. La agonía de un recuerdo. El regreso a la oficina mas dormida que despierta. El reconocimiento de un no-lugar. La incomodidad de la mosca en la leche. El fin de una tarde.

El regreso a la oficina de los estorbos. La presencia de un bufón. La imaginación como puerta de escape: El recuerdo de una noche. La mañana de una playa. El descanso de una hamaca. El resplandor que ciega el viento. La arisca noche de  una luna. El manto de un abrazo. Los besos que se secaron. Los ojos que ya no lloran. La ironía del pasado. El desaliento del presente. Lo improbable del futuro.

La salida de un pasillo. El consuelo de otro gesto. El agrado por lo ajeno. La intención de una seducción. El desgane de seguir un juego. La libertad para esclavizar al otro. Lo implícito en el deseo. La falta de vitaminas. Las excusas sin argumentos. Las mentiras bien elaboradas. Las almas bien libradas. El despertar.

El despertar para darte cuenta que es hora de dormir.
Para darte cuenta que no eres tu.
Que el problema es una cuestión de percepción.
Que Arjona me vale mierda.
Y que el saludo es una forma de decir adiós.

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